martes, 25 de septiembre de 2012

Una recámara de letras.


Por si acaso, he guardado las últimas palabras para el final.

Para ese momento en el que tienes algo importante que decir, más importante que todo lo demás.

He creado una recámara de letras. No están precisamente ordenadas, pero lo estarán para cuando llegue el preciso instante. Primero pense en escoger cosas como: gracias por todo, te quiero, cuidate mucho, acordaros de mí... Despues de cavilar sobre el asunto, cambié de opinión, qué absurdo me parecía decir lo que nunca digo en un momento tan importante: es como si durante toda mi vida estuviese cultivando una persona, un modo de ser, para que cuando llegue el momento de dar la cara y demostrar todo lo inculcado en mi persona por mi mismo, mandase mis enseñanzas al garete y me transformase en otro yo. Otra persona más común al resto.

Dicho esto, mientras tanto es un alivio poder dedicarme a hablar por hablar y escribir por escribir.

martes, 21 de agosto de 2012


Cuando uno está mayor,
sus ojos se resisten a abrirse,
y parpadear cuesta más y más.
La costumbre de levantar el párpado se deteriora, y casa vez se hace más duro ver.
Los momentos de agonía y oscuridad se prolongan.
La pupila y el iris se ven forzados a llamar a la puerta carnosa que los cubre.
Toc-toc ¡Toc-toc! y se consigue parpadear con esfuerzo.
Como cuando abres una puerta vieja y deteriorada.

Pero cuando la edad avanza, golpear empieza a ser insuficiente.
¿Qué será lo siguiente, llamar al timbre?
Sí, y que se produzca un sonido, un pitido.
Ese pitido que se confunde con la llegada de la muerte.
El esfuerzo nos vence:
pretendiendo salvarnos, tentamos a ahogarnos con el ruido del timbre.
Una alarma, un aviso. La manera de abrir los ojos a la muerte cerrando los párpados para siempre.

Menos mal que todavía tengo 18 años. Y mis ojos se abren casi sin querer, de manera automática, llenos de vitalidad.

lunes, 30 de julio de 2012


He aquí el último fragmento de uno de mis poemas:


Y la razón sustituyó al sentimiento.
Y los amargos tragos a los felices.
Y la picaresca se convirtió en monotonía.
Cerré los ojos para ver si era un sueño.
Pero los sueños se convirtieron en polvo.
Y las pesadillas en hechos. 
Y el miedo en constancia.


Y cuando ya estaba todo dicho,
Abrí la puerta del engaño,
me arrogé.
Me arrogé al vacío lleno de escombros.

Y así terminó el recorrido racional.

miércoles, 25 de julio de 2012


CONVERSACIÓN

Caprichosa conciencia,
¿Tú me lo dices?
¿Tú que vives en la incerteza?
Tú que desapareces.
Tú que llegas cuando te apetece.
Tú que te ausentas,
que te escondes y que vuelves.

Tú que afloras mis versos, 
tú que desinchas mis pensamientos.
Tú que guías. Tú que pierdes.
Tú que ries, ¡Tú que ries!

Tú que disfrutas mi poesía
tanto tuya como mía.
Debido a ti escribo
debido a ti disfruto.
Y tú me lo dices...

miércoles, 18 de julio de 2012


NO SON LAS DOCE

Suena el campanario y no son las doce.
Vestidos negros, caras largas.
La tristeza lidera y los demás avanzan.
Hoy se ha muerto alguien.

Pasos de susurros,
de llantos fingidos
de amigos queridos.
Pasos de la gente.

Crepuscular mirada
Y como cada mañana,
pero esta vez diferente,
estoy vacío...

Y ahora me doy cuenta:
Hoy se ha muerto alguien,  
y ese alguien, soy yo.